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martes, 15 de mayo de 2012

Erwin Olaf. The siege of Leiden. Fotografía

Erwin Olaf,  Hilversum, Holanda (1959)

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Erwin Olaf: La libertad, la peste y el hambre durante el asedio de Leiden.

Esta serie de Erwin Olaf en conmemoración del asedio de Leiden fue encargada por la Universidad de Leiden y el Museo Municipal De Lakenhal.

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Still Life (Abundancia española, la escasez de Leiden)

El asedio de Leiden que tuvo lugar entre mayo y octubre de 1574 fue llevado a cabo por tropas españolas al mando de Francisco de Valdés durante la Guerra de los Ochenta Años.
Tras la toma de la ciudad por los rebeldes en 1572, ésta fue protegida con modernas fortificaciones por lo que para tomarla era necesario un prolongado bloqueo.
La toma de la ciudad de Leiden ofrecía una posibilidad para acabar con la rebelión, ya que su toma separaría a los rebeldes de las provincias de Holanda (Septentrional y Meridional) y Zelanda y dificultaría el comercio de los puertos de Zelanda con el resto de las provincias. El maestre de campo Francisco de Valdés fue ayudado por católicos holandeses leales a la corona con mapas y consejo.

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Tras solucionar el motín de los tercios españoles de abril de 1574, Valdés puso sitio a la ciudad en mayo tomando los fuertes de Alfen y Masencluse que protegían su acceso. Los rebeldes habían roto algunos diques anteriormente, por lo que la ciudad estaba protegida por un kilómetro de tierras inundadas. El 11 de septiembre una flota de los rebeldes entró desde el mar por las tierras inundadas con la intención de ir rompiendo los sucesivos diques, hasta acceder al canal principal y entrar así en Leiden con provisiones, cosa que consiguieron el 3 de octubre, forzando a Valdés a retirarse. Este día se sigue celebrando en la actualidad.

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Valdés ya había informado a Luis de Requesens, gobernador de los Países Bajos, de la posibilidad de inundar las provincias de Holanda y Zelanda, mediante la rotura de los diques que mantenían estas tierras protegidas del agua.
Al ser preguntados los ciudadanos por Guillermo de Orange qué deseaban como compensación por haber resistido el asedio inundando sus campos, éstos solicitaron ser la sede de una universidad, que fue fundada al año siguiente y que sigue en activo, siendo la universidad más antigua del país.

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Mendigos del mar. (The Sea Beggars)
Mendigos del mar era el nombre que se daba en Flandes a los piratas, y así se les conoció desde 1566 a los habitantes de los Países Bajos que se opusieron a la administración española.
Felipe II de España propugnó la erradicación del calvinismo, en favor del catolicismo a través de la reforma de la jerarquía católica, de la creación de nuevos obispados y la elección para ellos de nuevos obispos, y de la ampliación de las funciones políticas del Consejo de Estado.
La puesta en práctica de estas medidas supuso una merma en las atribuciones de las instituciones locales y con ello la oposición tanto de la nobleza como de los calvinistas, encabezados por el príncipe de Orange, Guillermo de Orange-Nassau. A pesar de que Felipe II había destituido del cargo de gobernador de Flandes al obispo de Malinas, Antonio Perrenot de Granvela con el fin de apaciguar a los nobles rebeldes, estos se reunieron para protestar ante la gobernadora de los Países Bajos, Margarita de Parma, y suscribieron un acuerdo que recibió el nombre de Compromiso de Breda (1566).

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En 1566, la nobleza flamenca, mandada por el hermano de Guillermo de Nassau, Luis de Nassau y por el vizconde de Brederode, solicitó a la gobernadora la abolición de la Inquisición y de los edictos que habían sido promulgados contra el calvinismo. En el transcurso de la reunión entre Margarita de Parma y los compromisarios, uno de los consejeros de Estado, el conde Carlos de Berlaymont, (Namur, 1510 - Namur, 1578), los calificó despectivamente de mendigos (gueux en francés), denominación que fue adoptada por Guillermo de Orange, Egmont y Horn, quienes, a partir de ese momento, se convirtieron en los dirigentes de la sublevación de los Países Bajos.
La primera acción de la insurrección fue la ocupación de Valenciennes, Ámsterdam y Amberes (1566) por las tropas rebeldes, mientras que Margarita de Parma lograba unos efímeros triunfos que no le eximieron de restituir el culto protestante y permitir la celebración de sínodos.

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Algunos rebeldes intentaron conquistar Amberes (1567), pero Guillermo de Nassau lo impidió, lo que favoreció el surgimiento de divergencias entre los mendigos. Fernando Álvarez de Toledo, III Duque de Alba y nuevo gobernador (1567-1573), comenzó una dura represión que condujo a la condena a muerte de los condes de Egmont y Horn por parte del Tribunal de los Tumultos o de la Sangre.
Durante el mandato de Guillermo de Nassau los mendigos del mar, marineros y pescadores de Zelanda, Holanda y Frisia protagonizaron una revuelta, convertidos en piratas. Estuvieron protegidos por Isabel I de Inglaterra hasta 1572, en que con el fin de ganarse la amistad de Felipe II, desterró de Dover al capitán de los mendigos, Guillermo de la Marck.

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El ámbito de actuación de los mendigos del mar no se circunscribió a las costas del canal de la Mancha, sino que también operaron en el Atlántico, donde solían interceptar el comercio marítimo de España con América. En 1572 conquistaron Brielle y Flesinga, hecho que motivó en la mayor parte de los Países Bajos una sublevación en primavera contra el gobierno del III Duque de Alba.
Guillermo de Orange les dio patente de corso con la que atacar el comercio español. Establecieron bases en el puerto francés de La Rochelle, controlado por los hugonotes, y en el puerto inglés de Dover bajo la protección de Isabel I.
Su momento de gloria se produjo el 1 de abril de 1572 con la captura de la ciudad de Brielle. Posteriormente el 22 de abril tomaban el puerto de Flesinga, con lo que cortaban la salida al mar de Amberes, y el 21 de mayo, el puerto de Enkhuizen, cortando la salida al mar de las provincias del norte. El éxito de los mendigos del mar dio un nuevo impulso a la sublevación de los holandeses contra la corona española.
También surgieron en los Países Bajos los mendigos del bosque (en francés, gueux du bois), gente que formó las guerrillas que consiguieron expandir el movimiento insurreccional, hasta controlar, a fines de 1573, las provincias de Zelanda y Holanda

http://en.wikipedia.org/wiki/Geuzen


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Magdalena Moons & Francisco de Valdés

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 Las relaciones de Valdés con Magdalena Moons han interesado a los historiadores durante 4 siglos, dudándose de que hubieran llegado a casarse. Magdalena quedó pronto viuda y, al contraer nuevas nupcias en 1597, presentó un documento que aclaraba la identidad de su primer marido, aunque posteriormente el nombre fue tachado. Gracias a una técnica moderna, se ha descubierto que aquel no era otro que «don F[ra]nc[i]sco de Baldees».

http://www.nwo.nl/nwohome.nsf/pages/NWOA_77FESJ


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FRANCISCO DE VALDÉS (1511-1580)
Cuando la Junta de Iconografía Nacional publicó los Retratos de personajes del siglo XVI relacionados con la Historia militar de España (1919) y admitía que «solo se sabe que era maestre de campo en 1574», Valdés era más notorio en los Países Bajos, donde se habían grabado algunos retratos suyos y conocían sus fechas de nacimiento y defunción. El interés allí por un «personaje que no es hijo de cuna famosa, ni siquiera significado por el Don español y que no alcanzó mayor grado que el de coronel» (Kok, 1786), protagonista de piezas teatrales y de artículos históricos desde el siglo XVIII, se debía a su relación amorosa con una dama de alcurnia, Magdalena Moons (La Haya, 24.I.1541—Utrecht, 15.VI.1613), unos 30 años más joven que él y con quien llegaría a casarse, hecho que después intentó ocultarse, como se ha  descubierto recientemente; sobre todo, interesaba el papel atribuido a dicha señora en la posible dilación del asalto a Leiden, que finalmente abortarían los holandeses al anegar la campiña aledaña. No ha de sorprendernos, por lo tanto, que fuera Auguste Hellín, en 1777, el primero en interesarse por su genealogía, como tampoco que el profesor Gachard, descubriera que, en realidad,  Valdés no fue un simple maestre de campo o coronel, sino maestre de campo general o comandante en jefe de un cuerpo de ejército, hecho silenciado por su coetáneo Bernardino de Mendoza, camarada de armas en Flandes y cronista de la primera década de aquella guerra.

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EL SITIO DE LEIDEN.
Por su propio relato (Codoin, LXV, 258), sabemos que por el camino de Woerdem llegó a Zwammerdam, donde tuvo noticias de que en el fuerte de Alphen y en la esclusa del dique de Gouda se habían fortificado varias compañías de ingleses. El día 17, al amanecer, dividiendo sus fuerzas, atacó simultáneamente y tomó ambos puestos en una hora, capturando 4 banderas del enemigo, cuyos supervivientes huyeron hacia Gouda. Entretanto, el capitán Gaitán, con 6 compañías, se apoderaba del castillo de La Haya, que desampararon sus defensores para huir a Delf. La mañana siguiente, desde La Haya, Valdés envió de nuevo al capitán Gaitán a expulsar a otras compañías inglesas que fortificaban Valkenburg mientras que él se dirigía a tomar Melaansluis, la esclusa del dique de Voorschoten. En otra carta, fechada el 28, refiere como los ingleses, expulsados de Valkenburg,  quisieron entrar en Leiden, lo cual impidieron su vecinos, acabando apresados por el barón de Licques, gobernador de Haarlem.Aprovechando la coyuntura, Valdés envió un parlamentario valón a las villas de Delf y Leiden ofreciéndoles la sumisión a cambio de un perdón, a lo que respondieron que lo harían cuando lo vieran firmado por el rey, comprometiéndose entretanto a no admitir dentro guarniciones del príncipe de Orange. Dicho perdón no se publicó hasta el 6 de julio, enviando el Comendador a negociar la sumisión a Federico Perrenot, señor de Champagney, hermano del cardenal Granvela y cuñado del conde de la Roche, que acabaría enredándose en la causa rebelde. Entretanto, Valdés, instalado en Leiderdorp, levantó una cadena de fuertes en torno a Leiden, aislándola e impidiendo la entrada de suministros.El 10 de julio, una vez pagada a la infantería amotinada, Requesens pudo acometer una importante reforma del ejército, presuponiendo que «reduciéndose toda la infantería (española) á dos tercios, se podría dar el uno á Julián (Romero) y el otro a Francisco de Valdés, y aunque éste haya tenido mayor grado que de Maese de campo, puede contentarse con el tercio» (Nueva Codoin, 1893). En efecto, aceptó Valdés, pero «por hallarse su gente muy dividida y empeñada en fuertes y diques», en torno a Leiden, finalmente se decidió resumir los 6 tercios existentes en 3, posponiéndose la refundición de los tercios de San Felipe y Santiago, que habrían de quedar en uno de 12 compañías, con el nombre de Tercio de Italia, al mando de Valdés. Aunque la reforma de los otros tercios se ejecutó a finales de julio, Valdés mantuvo
su empleo de «Maestro de campo general del Exto. de su Majestad en Hollanda» hasta la conclusión del asedio, como revelan los numerosos pasaportes expedidos a lo largo del mes de setiembre transcritos por Jan Janzen Orlers. Por dichos pasaportes y la correspondencia del Conde de la Roche (Gachard, 1858), sabemos que las negociaciones sobre la sumisión de Leiden prosiguieron incluso después de que los rebeldes rompiesen varios diques del Ijssel y Mosa (4.VIII) y, siendo insuficientes, abrieran las esclusas de Schiedam (28.VIII), «anegando la campaña y praderías de manera que una barca cargada de heno podía navegar por ellas hasta Rotterdam» (B. de Mendoza, 520). El 11 de setiembre Valdés hubo de replegar a la Haya las compañías que tenía en torno a Delf y el 15 escribía al Comendador que el enemigo ocupaba el dique de Leidschendam, hallándose él a su opósito en el de Zoetermeer, «pero si las aguas siguen creciendo dos días, tendré que abandonarlo y retirarme al de Zoeterwoude» (AGS,Est,500).

ACUSACIONES Y FALACIAS:
Aun siendo evidente que Leiden no se sometería salvo fracaso del socorro, el conde de la Roche se presentó el 17 ante la villa, donde estuvo hasta el día 21, en que le respondieron sus magistrados que«la tenían por el Rey, como hacían al presente, y por el príncipe de Orange como gobernador»(Gachard, 1858, Ap.VIII). Sin embargo, escribiendo a Requesens el 27, ya en Utrecht, tras menospreciar a su subordinado, le acusó de «la réduyre à l'extrémité, penssant la donner à sac». (Ibid, Ap. IX). No dio crédito el Comendador a tales injurias y el 8 de octubre le destituyó por el barón de Hiergues. No menos inconsistente fue la vertida por Faminio Strada, que traemos aquí por la pluma de Ignacio Calvo:“La rendición era ya asunto de pocas horas; mas se dice que Valdés, ciegamente enamorado de una ilustre dama holandesa, … le prometió que no daría el asalto definitivo a la plaza». Nunca tuvo Valdés ni órdenes, ni intención, ni medios de asaltar la plaza y sólo «apretarla» por hambre. Sin embargo, la madrugada del 3 de octubre, el nivel del agua subió lo suficiente para que 170 barcazas sin quilla lograran sorprender el paso de Kerkweg y apoderarse del dique de Zoertewoude, que abrieron. Valdés, entendiendo que no podría socorrer el fuerte de Lammen (Lammenschans), aislado por el agua, que guardaba el canal de entrada a Haarlem, ordenó abandonarlo, así como la retirada general a La Haya. Bernardino de Mendoza, que refiere al pormenor los hechos, cifra sus pérdidas en 35 soldados, la mayoría ahogados, bien lejos de las abultadísimas que ha venido vertiéndose, equivalentes a la mitad de sus efectivos.

 http://www.tercios.org/personajes/Valdes_Francisco.html


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Leiden
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En 1420, en el marco de una guerra civil (Hoekse en Kabeljauwse twisten en neerlandés), Leiden fue conquistada por el duque Jan van Beieren, que marchó con su ejército desde Gouda, para conquistar la ciudad. El ejército estaba bien equipado y tenía cañones. Filips van Wassenaar, vizconde de Leiden, y los otros nobles locales (del bando "Hoekse"), asumieron que el duque sitiaría primero Leiden y enviaría pequeñas unidades para conquistar las ciudadelas circundantes. Pero Jan van Beieren eligió atacar con su ejército primero a las ciudadelas. Disparando sobre las murallas y puertas de la ciudad, las tropas pudieron debilitar las ciudadelas una a una. En el transcurso de una semana, Jan van Beieren conquistó los castillos de Poelgeest, Ter Does, Hoichmade, De Zijl, Ter Waerd, Warmond y De Paddenpoel. El 24 de junio el ejército apareció ante las murallas de Leiden. El 17 de agosto de 1420, tras un asedio de dos meses, la ciudad se entregó a Jan van Beieren. El vizconde de la ciudadela, Filips van Wassenaar, fue despojado de sus cargos y derechos y pasó sus últimos años en cautividad

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A finales del siglo XV, los establecimientos textiles de Leiden eran muy importantes.
La iglesia más grande de Leiden, la Pieterskerk (iglesia de San Pedro) tenía inicialmente una de las torres más grandes de los Países Bajos, con más de 100 metros de altura. Debido a una tormenta, la torre se vino abajo el 1 de marzo de 1512 y jamás se reconstruyó. Esta iglesia, la primera de Leiden, está ligada con el origen del símbolo de la ciudad: las dos llaves cruzadas. Ya en 1121 se construyó en ese lugar una capilla dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo.

Enlaces

Erwin Olaf: The Siege and Relief of Leiden

http://www.erwinolaf.com/

http://arocenablow.blogspot.com.es/2011/09/erwin-olaf-fotografia.html

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