
Cuando, hace unos días, Alfonso Parra me llamó para decirme que presentaba en el Ayuntamiento de Villarrobledo el libro con la Antología de sus versos (1960 –2010), lo primero que pensé fue: ¡Gran noticia! (porque la publicación de un libro es siempre una celebración, y, si es de poesía más)
Después me dijo: ¿ Que te parece si lo presentas tú? Naturalmente dije que si (es un privilegio), pero luego pensé: ¡Vaya el maestro me ha puesto deberes, habrá que hincar los codos!
A ello me puse, y tras mucho discernir, me di cuenta de que la tarea, complicada de por sí, estaba saliendo sola:
Trabajar sobre el disfrute no es trabajar.